In memoriam Fallaci -- Abate Marchena
"Por eso, al que quiera escucharme, le digo: ¿Vamos a claudicar, después de todo lo que hemos luchado por romper el yugo de la Iglesia católica, es decir, de un credo que era nuestro credo y que, todavía hoy, es el credo de la inmensa mayoría de los ciudadanos? Un credo que, a pesar de sus errores y de sus horrores, impregna nuestras raíces y pertenece a nuestra cultura. Un credo que, a pesar de sus papas y de sus hogueras, transmitió la enseñanza de un hombre enamorado del amor y de la libertad, un hombre que decía: «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Tras haber roto ese yugo, ¿vamos a resignarnos al yugo de un credo que no es el nuestro, que no pertenece a nuestra cultura, que en vez de amor siembra odio y en vez de libertad, esclavitud y que en Dios y en el César ve la misma cosa? Digo más. ¿Para quién ha sido redactada nuestra Constitución? ¿Para los italianos o para los extranjeros? ¿Qué quiere decir el «todos» del artículo 19? ¿Todos los italianos y nada más o todos los italianos y todos los extranjeros, o todos los extranjeros? Porque, si se entiende todos los italianos y nada más, no me preocupa demasiado."
"Pregunta.- Los responsables de los atentados terroristas de Londres eran musulmanes nacidos en Gran Bretaña o ciudadanos ingleses. Por lo tanto, se podrían considerar ciudadanos europeos. ¿Cree que para defender nuestro continente y la civilización europea tenemos que expulsar a todos los musulmanes de Europa?
Respuesta.- Para comenzar, no son del todo europeos. No pueden considerarse europeos. O no más de lo que nosotros podríamos ser considerados islámicos, si viviésemos en Marruecos, en Arabia Saudí o en Pakistán, con el oportuno permiso de residencia o con la ciudadanía. Porque esta última no tiene nada que ver con la nacionalidad.
A mi juicio, incluso los que tienen la ciudadanía son huéspedes y nada más. O mejor dicho: invasores privilegiados. Además, una cosa es expulsar a los aprendices de terroristas o a los aspirantes a terroristas, a los ilegales, a los vagabundos que viven robando y trapicheando con droga o, incluso, a los imames que predican la guerra santa e incitan a sus fieles a masacrarnos, y otra cosa es expulsar indiscriminadamente a toda una comunidad religiosa.
Naturalmente, si quisiesen irse por su propio pie, no lloraría.Más aún, le pondría una vela a la Madonna. De hecho, ya lo sugería en el ensayo publicado recientemente en el Corriere della Sera, titulado El enemigo que tratamos como amigo. '¿Si somos tan estúpidos, tan tontos, tan despreciables y pecaminosos -escribía-, si nos odiáis y nos despreciáis tanto, ¿por qué no os volvéis a vuestra casa?'."
"No, no. Aquí está pasando lo que pasó, hace más de 3.000 años, en Troya, cuando los troyanos abrieron las puertas de la ciudad y condujeron dentro el caballo de Ulises. Despreciada como una Casandra a la que nadie escucha, hace años que repito sin cesar la misma canción: 'Arde Troya, arde Troya'. Y hoy, todas nuestras ciudades y pueblos arden de verdad. ¿Exiliar? ¿A quién quiere exiliar? Hoy, los exiliados somos nosotros. Exiliados en nuestra propia casa."

1 Comments:
Mucha gente nos hace falta como ella. Lástima que su voz y su pluma se hayan apagado
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